Gracias

Gracias…

Si le tengo que agradecer a alguien el tener una habilidad y una maña especial  para las actividades manuales, tú eres la primera persona que puedo recordar a quien se lo debo. No eres la única, pero eres muy  importante y es justo que te recuerde…

Desde siempre te he visto crear objetos preciosos, delicados, perfectos hechos con mimo, casi con devoción…es  increíble que salieran de tus manos…
Lo digo porque las recuerdo ya con arrugas, manos de dedos curvados, deformados por la acción del trabajo duro, el frío y el paso del tiempo…
También recuerdo con admiración la fuerza y  el carácter que siempre mostrabas. Seguramente por eso saliste adelante  a pesar de todo… Desde muy pequeña sin madre, lejos de tu casa y los tuyos, sin maestros, sobreviviendo al dolor y el miedo de la guerra;  en un tiempo cruel  sin apenas oportunidades…
Más tarde y superado todo eso, cuando una calma apacible había llegado por fin a tu vida… de nuevo a la batalla; la más dura, la más difícil.
Durante años libraste una lucha diaria e inútil contra la terrible enfermedad que iba llevándose a tu marido. Lenta e inexorable, le fue robando todos vuestros recuerdos sin que pudieras hacer nada por  rellenar ese enorme vacío… hasta que ya no hubo nada más que llevarse… hasta que  incluso tu nombre hubo desaparecido…
Tierna pero resistente y dura a la vez : los pies  hundidos en el suelo y el corazón rebelde, honesto, libre… ¡cuánto tuvo que costarte aceptar algunas cosas…!

De entre todas las labores bonitas  que hiciste,  he elegido para recordarte  la última,  seguramente la más sencilla, la más simple, la más  humilde : una manta de ganchillo. 
Empezaste a tejer mantas para  nosotros, los que amabas, al final del camino… cuando a tu mente también empezó a llegar  la niebla..
La niebla, implacable, sólo te dejaba ver claro algunas veces,..aflojaba de vez en cuando su espesor para permitirte reconocernos entre la bruma, apenas durante unos minutos cada vez más escasos…Aún así, y durante un tiempo, continuaste tejiendo tus mantas mientras todo se iba volviendo más oscuro… hasta que finalmente ya no pudiste encontrar el camino de vuelta  y te perdiste definitivamente entre las sombras…
Las vueltas del ganchillo de la manta nos lo iban contando… deformadas, cada vez mas  retorcidas, desiguales, incompletas, en un ir y venir desordenado de la labor en tus manos totalmente impropio de ti…

Como Penélope esperando a Ulises, cargada de amor y de paciencia , tu hija  deshacía por las noches tu  labor para volver a ponerla cada  mañana en tus manos, en un esfuerzo por mantenerlas ocupadas, por llenar ese enorme y creciente  vacío en el espacio y el tiempo…como si la lana de la labor tuviera el mágico poder de  mantenerte anclada a este mundo por más tiempo…

Cuando tú ya no pudiste seguir tejiendo,  ella terminó y corrigió tu trabajo…digna discípula de su maestra.

Tus mantas siguen aquí, con nosotros, abrigándonos  el cuerpo y el corazón con un calor especial; y aunque no es el mas vistoso, ni virtuoso de los trabajos que hiciste,  no se me ocurre ningún otro objeto más valioso para recordarte, que contenga a la vez mas amor, arte y cuidado…

Me siento afortunada y agradecida  por haber recibido tu habilidad y tu fuerza como extraordinaria herencia, …y no quería dejar pasar la ocasión de hacerte este homenaje: gracias abuela …y gracias mamá.