Una cómoda con corazón …

Hace unos 3 años y medio, mi hija se fue a estudiar fuera…  ¡¡¡Zas!!!… ¡¡¡Shock!!! no estaba en mis planes.. No, no… por favor,  todavía no puede irse… no está preparada para volar… YO NO estoy preparada para dejarla ir…¡No! ¿por qué hemos llegado a este momento tan rápido..? ¿no podemos esperar otros dos años…? uno al menos… o aunque solo sea medio…
Todo  pasaba de forma imprevista y sin haberlo pensado… por  una  absurda suma de coincidencias, un ridículo giro de los que a veces da la vida,  a traición y sin avisar, …el caso es que ahí estaba yo: al pie de un autobús despidiendo a mi hija .Aunque ya en ese momento estaba segura de que es así como deben ser las cosas, … a pesar de la certeza absoluta de que ella debía ir detrás de sus sueños sin dudarlo… la  tristeza  se me derramaba en forma de  lágrimas sin que pudiera hacer nada por evitarlo.

¡¡Cuanto miedo…!! ¿…y si  le pasa algo?  … ya no podré estar cerca cada día si me necesita, no podré leer en su cara si le ronda alguna tristeza para abrazarla, llenarla de besos y decirle lo especial que es…¿¿será demasiado difícil y duro para ella , lejos de nosotros, sola , estudiando??… ¿¿¿…y si ya no me necesita más… y si nos olvida… ???
Se que todas las madres que han pasado por esto pueden entenderlo…
Puede parecer irracional, absurdo, desproporcionado… pero es real, y es así como lo viví…como un sentimiento de pérdida, una amputación directa al corazón… una parte muy íntima  de ti que se desprende y toma rumbo independiente… un punto a partir del cual sabes que ya nada volverá a ser como antes…
Tres años y medio,  y muchas despedidas  idas y venidas después,   he calmado la impaciencia del corazón que sentí en aquel momento . Ella es toda una mujer extraordinaria en quien confío plenamente y que me ha enseñado muchas cosas. Ahora tengo la seguridad de que no importa cuanto tiempo o kilómetros de distancia separen a una madre de su hijo… siempre habrá entre ambos una conexión directa, invisible e infinita imposible de romper.
Así es que mientras aprendía esto…mientras calmaba la ansiedad y me iba acostumbrando a esta nueva situación , sentí la necesidad de enviarle un mensaje físico, sólido y permanente de cariño y de apoyo… y lo hice en forma de cómoda…Con ella puede sentirnos cerca, a su lado,  y (aunque ella ya lo sabe…)  leer  cuánto la amamos siempre que quiera.
…Unos botes de pintura, algunas fotos nuestras, y pasión…a mi me gustó mucho el resultado, y se que a ella también.

Es increíble… la fuerza del cariño puede conseguir cosas extraordinarias… mover montañas, diluir distancias…  incluso puede transformar una simple cómoda de Ikea en un mensaje de amor…

Estoy enlazando este post al carrusel de blogs las cosas ricas de Gaby

Gracias

Gracias…

Si le tengo que agradecer a alguien el tener una habilidad y una maña especial  para las actividades manuales, tú eres la primera persona que puedo recordar a quien se lo debo. No eres la única, pero eres muy  importante y es justo que te recuerde…

Desde siempre te he visto crear objetos preciosos, delicados, perfectos hechos con mimo, casi con devoción…es  increíble que salieran de tus manos…
Lo digo porque las recuerdo ya con arrugas, manos de dedos curvados, deformados por la acción del trabajo duro, el frío y el paso del tiempo…
También recuerdo con admiración la fuerza y  el carácter que siempre mostrabas. Seguramente por eso saliste adelante  a pesar de todo… Desde muy pequeña sin madre, lejos de tu casa y los tuyos, sin maestros, sobreviviendo al dolor y el miedo de la guerra;  en un tiempo cruel  sin apenas oportunidades…
Más tarde y superado todo eso, cuando una calma apacible había llegado por fin a tu vida… de nuevo a la batalla; la más dura, la más difícil.
Durante años libraste una lucha diaria e inútil contra la terrible enfermedad que iba llevándose a tu marido. Lenta e inexorable, le fue robando todos vuestros recuerdos sin que pudieras hacer nada por  rellenar ese enorme vacío… hasta que ya no hubo nada más que llevarse… hasta que  incluso tu nombre hubo desaparecido…
Tierna pero resistente y dura a la vez : los pies  hundidos en el suelo y el corazón rebelde, honesto, libre… ¡cuánto tuvo que costarte aceptar algunas cosas…!

De entre todas las labores bonitas  que hiciste,  he elegido para recordarte  la última,  seguramente la más sencilla, la más simple, la más  humilde : una manta de ganchillo. 
Empezaste a tejer mantas para  nosotros, los que amabas, al final del camino… cuando a tu mente también empezó a llegar  la niebla..
La niebla, implacable, sólo te dejaba ver claro algunas veces,..aflojaba de vez en cuando su espesor para permitirte reconocernos entre la bruma, apenas durante unos minutos cada vez más escasos…Aún así, y durante un tiempo, continuaste tejiendo tus mantas mientras todo se iba volviendo más oscuro… hasta que finalmente ya no pudiste encontrar el camino de vuelta  y te perdiste definitivamente entre las sombras…
Las vueltas del ganchillo de la manta nos lo iban contando… deformadas, cada vez mas  retorcidas, desiguales, incompletas, en un ir y venir desordenado de la labor en tus manos totalmente impropio de ti…

Como Penélope esperando a Ulises, cargada de amor y de paciencia , tu hija  deshacía por las noches tu  labor para volver a ponerla cada  mañana en tus manos, en un esfuerzo por mantenerlas ocupadas, por llenar ese enorme y creciente  vacío en el espacio y el tiempo…como si la lana de la labor tuviera el mágico poder de  mantenerte anclada a este mundo por más tiempo…

Cuando tú ya no pudiste seguir tejiendo,  ella terminó y corrigió tu trabajo…digna discípula de su maestra.

Tus mantas siguen aquí, con nosotros, abrigándonos  el cuerpo y el corazón con un calor especial; y aunque no es el mas vistoso, ni virtuoso de los trabajos que hiciste,  no se me ocurre ningún otro objeto más valioso para recordarte, que contenga a la vez mas amor, arte y cuidado…

Me siento afortunada y agradecida  por haber recibido tu habilidad y tu fuerza como extraordinaria herencia, …y no quería dejar pasar la ocasión de hacerte este homenaje: gracias abuela …y gracias mamá.